viernes, 27 de julio de 2007

¿El gobierno nos vendió a Microsoft?

El 9 de mayo, Alejandro Ferreiro, Ministro de Economía, acompañado de Craig Mundie, Chief Research and Strategy Officer de Microsoft y Hernán Orellana, Gerente de Microsoft Chile firmaron un Acuerdo Marco de Cooperación que, para quienes entienden o siguen el tema tecnológico, nos dejó helados.

Primero debemos entender que Microsoft es una empresa privada con fines de lucro. Tal como coca-cola, chevrolet o sony.


Y es ese el problema. Microsoft, según el acuerdo firmado, se compromete a enseñarnos a usar Windows, no un sistema operativo libre y gratis, si no Windows, uno que tiene un costo. Lo mismo pasa con los procesadores de texto, Microsoft nos enseñará a usar Word, otro programa más de pago. Lo peor de todo, es que el gobierno auspiciará la iniciativa.


Pero lo que más polvo ha levantado es el “domicilio digital”. Citemos textual: (Es la) “creación conjunta de un “espacio” donde los ciudadanos tengan acceso a toda la información, notificaciones e interacción relevante con instituciones públicas. El ciudadano no busca la información, la información sigue al ciudadano”.


Para realizarlo, Microsoft proveerá su plataforma Live en correo, mensajería instantánea, blogs y acceso desde celulares (Hotmail, Messenger, Spaces y Mobile) a los 15 millones de chilenos, para lo cual el Ministerio de Economía “se compromete a contar con la infraestructura computacional básica para la carga de cuentas de ciudadanos […] coordinado con el Servicio del Registro Civil e Identificación”.Es en el punto anterior donde nace una duda legítima ¿el Registro Civil entregara mis, sus, nuestros datos a Microsoft para la creación de cuentas en Windows Live?Yo, usted, nosotros... ¿Dimos permiso para que se vulnere nuestra privacidad? ¿Como Microsoft logra eso en condiciones que ni Dicom Equifax ni la Cámara de Comercio tienen acceso a semejante base de datos?¿Quién autorizó al Ministro Ferreiro a abrir cuentas de Hotmail por cada uno de los chilenos? ¿Es legal lo que está haciendo?Y esto no para ahí. Microsoft se compromete a proveer software “para que los gobiernos locales puedan desarrollar portales que les permitan relacionarse con la comunidad”, mientras que el Ministerio de Economía “se coordinara con la Subsecretaría de Desarrollo Regional [para] generar una oferta a los municipios que les permita contratar los servicios de consultoría requeridos para la personalización de los portales e implementación”.Lo anterior significa ignorar las soluciones en materia de software que ya tienen realizados los municipios. También va en contra de los creadores de software chileno, ¿Pero qué le importa eso al gobierno?Lo que tiene que quedar claro es que nada es regalado. En el documento Microsoft compromete varios millones de dólares para diversas áreas.


A simple vista parece que nos estuvieran donando plata por todos lados. Pero no todo lo que brilla es oro.Al tener 15 millones de nuevos usuarios en el sistema windows live messenger, Microsoft ganará millones de dólares por publicidad. Sí, las publicidades que aparecen cuando nos metemos a messenger son pagadas a Microsoft.El problema acá es grave. Nadie se esperaría, por ejemplo, que el gobierno firmase un acuerdo con Sony para privilegiar la venta de televisores de esa marca por sobre otras. Acá el asunto se trata de independencia tecnológica.Ferreiro entregó en bandeja de plata 15 millones de potenciales clientes a una empresa norteamericana. Pero no todo está perdido. El error del Ministro de Economía no pasó colado.Los cybernautas nacionales estallaron en cólera. A pocas horas de haber explotado el tema ya existen más de 50 páginas nacionales e internacionales que comentan el asunto.De hecho se ha formado un Frente de Liberación Digital (www.liberaciondigital.org), dónde se irán coordinando las formas de parar este atropello.No dejen que los confundan. Lo que está pasando es gravísimo y tiene olor a arreglín.


Los que adherimos a esta causa no estamos en contra de la tecnología; es más, somos quienes más la impulsamos, sólo pedimos que se deje de privilegiar a Microsoft, en condiciones que hay alternativas mil veces mejores en cuanto a sistemas operativos y software se refiere. El estado no debe ni puede intervenir en esta materia. Pero al parecer ya lo hizo.


Por Nicolás Aravena A.

martes, 24 de julio de 2007

Foto ad-hok

domingo, 22 de julio de 2007

El fotolog



No hay quizás una forma tan ostensible de revelar un egocentrismo desbordado como el fotolog. Me refiero a ese fotolog que como medio masivo no cumple otra función que comunicar un estado de ánimo pasajero, una moraleja barata, una frase de Paulo Coelho, acompañada de una foto con mirada insondable hacia el horizonte. Una frase en inglés de alguna canción trágica, haciéndonos protagonistas al público de aquella abrumadora historia, con nuestro rostro mirando a la cámara cómo si una salva de feromonas se expeliera por nuestro cuerpo.

“No hay nada mas interesante y atractivo que yo mismo, es por eso que utilizo los avances del mundo cibernético para propagarme”. Y así, me miro frente al espejo con mi cámara digital para captar la expresión que mas me favorece, el semblante que deje algo para el misterio, gritando abiertamente que quiero revelarlo todo.

“Si no puedo comunicarle lo que hago y digo al mundo cibernético, entonces no me interesa hacer ni decir nada”. Y así, intento inmortalizar todos los momentos, lugares, facciones, con el flash de mi cámara para luego comunicarle al mundo que en la tarde lo pasé bien, que estubo “medio malo!” o que fue una tarde de profundas reflexiones junto a mis amigos, dándoles las gracias públicamente.

Luego vendrán los comentarios, los saludos, los insultos, los anónimos. Y esta persona, que lanza su vida al mundo impersonal de la web, exige a los anónimos que digan su nombre y apellido, o más frontal aún, que le digan las cosas en la cara. Otro arroga la fama y borra sutilmente los post que no le favorecen, adjudicándolo a la envidia, que con su inofensivo fotolog nunca pretendió causar a las mentes débiles, o al ocio, ¿que acaso esa persona no puede hacer nada más interesante con su tiempo? Como hacerse un fotolog, por ejemplo.

De vez en cuándo sube un poema, una fotografía artística, apelando a tomar consciencia de temas inofensivos, que nunca darán pie a ningún debate, “el centro de los post debo ser yo”. Esto sólo corrobora una vez más la sensibilidad de aquel especial adolescente. Algunos insisten a sus amigos para que los “posteen”, ya que subieron una “new pic”, colocan sus fotologs en cualquier lugar que los publicite, ya que llegar al límite de comentarios es una muestra de la popularidad que aquel joven ha logrado alcanzar con años de esfuerzo e insistencias frenéticas a todo el mundo para que los posteen o lo agreguen a sus “f/f”.

El fotolog es una metástasis que se propagan desde el corazón de la “cultura del YO”, característico de nuestra sociedad post moderna.


Koni Avila

lunes, 9 de julio de 2007

miércoles, 27 de junio de 2007

Ossa nos visita

Artículo publicado en: www.saladeprensa.org

Televisión en Chile
por Carlos Ossa S.


Si la televisión atrae es, en buena medida, porque la calle expulsa. Es la ausencia de espacios -calles y plazas- para la comunicación lo que hace de la televisión algo más que un instrumento de ocio, un lugar de encuentro. De encuentros vicarios con el mundo, con la gente y hasta con la ciudad en que vivimos.Jesús Martín-Barbero, Pretextos 1997

Carlos Ossa S.*

La comunicación colecciona el mundo que se fragmenta, recupera y congela en imágenes los nombres y lugares necesarios para satisfacer una familiaridad. Se trata de dotar de una identidad en la entretención, fugitiva y breve, pero funcional a la idea de cotidiano urbano. Lo demás, es decir, la realidad informe, el tiempo desajustado e incompleto lo teatraliza el espacio mediático a modo de información corta, calle o abandono.

El sistema comunicativo remienda una malla de saberes y sentidos comunes donde están definidas las zonas de catástrofe, euforia y risa, narradas como eventos de progreso, deporte o malestar, a través de ese largo reality show que es la transición, donde divertirse es estar de acuerdo; opinar es consentir la espectralidad de las encuestas y, morir, un recado al final del noticiero.La prensa y la televisión, a su vez, hacen el catastro de las proezas de la tecnocracia que termina confundiendo realidad con marketing, cuerpo con novedad, participación ciudadana con orden público. Vencida la noticia (en lo que tiene) de acontecimiento existencial, una pedagogía de la estandarización múltiple vuelve predominante la anécdota, la página social y el fingimiento de la sorpresa en los programas de conversación.

La oferta de las redes televisivas (cuarenta mil horas anuales en la programación abierta y un millón doscientas mil horas en el cable) se concentra en una producción simbólico-comunicacional redundante, sin accidentes ni temblores. No hay posibilidad de discordia ya que el conflicto es trabajado en la comunicación como un hecho externo e inusual, no deseado por la política, y por ello dar vueltas sobre los mismos temas y personajes permite horizontalizar la falla subjetiva y evita la otredad insatisfecha que no habla ni imagina las palabras de un Chile correcto, olímpico y normalizado.

Desde el punto de vista comunicacional asistimos a un plagio de la cotidianeidad, pues el discurso prevaleciente, los signos que decoran al país y el desecho de espacio público que conservan las instituciones, llena la incompletud de la transición con una vasta nómina de clichés lingüísticos destinados a eludir los imprevistos: el horror máximo de la política con libreto. Desaparecidos los narradores, ausentados los deseos interpretativos que no terminan en consumo, relocalizadas las ciencias sociales en su labor de servir de asesoras, la actualidad se impone disfrazada de oportunidad, desarrollo, realismo u "opinión pública".
El discurso político se desliza por un territorio -previamente- nivelado para hacer un saludo a lo diverso, sin embargo la expansión democrática de las minorías, la aparición de relatos fronterizos no impactan sobre la legitimidad tecnoperceptiva dada por el video y una estética audiovisual que transforma todo en clips, por ello mostrar no es garantía de participar. Hay una lectura instalada por la que circulan las diferencias en el contorno de las superficies, cáscaras de pluralidad justificando la administración de los gustos, los deseos y los catálogos de turismo.

Sería erróneo culpar a los medios como los principales agentes babélicos de la ebriedad de los lenguajes, la simplicidad de los contenidos o el bajo espesor de información significativa, pues ellos delatan sólo los límites de la propia transición, nacida de una escena publicitaria en las campañas del no (Sunkel) y continuada en la repetición incansable de una misma serie con distintas versiones: entre Viva el Lunes y Tal para cual, el problema es sólo de énfasis y rostros. El propósito común, más allá de la diversión, podría sintetizarse en una ecualización perceptiva (ver lo mismo); una estética del acuerdo (lo que tengo me distingue) y una ética de la posesión (mayorías razonables).

No es necesario elaborar continuidades simbólicas porque todo funciona en la promesa de visibilidad absoluta, de una producción de identidad local justificada por las segmentaciones de público y el acceso a un menú definido (incluyendo el incremento de la programación nacional en los canales). No se necesita explicar presencias, sólo garantizar la puesta en escena donde los protagonistas oficiales dan permanencia a un formato que los precede y concluye.

Así, la sociedad se inmoviliza en un verosímil de progreso, derroche, extensión y demasía
perpetua que sería el testimonio inapelable de un país reconciliado, abierto y participativo. La patria triunfando en zapatillas, la obesidad de los chilenos, la fluctuación de la compraventa de automóviles, la economía que nos llena de "cabezas de turco", la informatización financiera o el aumento de los viajes a Miami darían cuenta de los logros esenciales del desarrollo.

Todo el resto es éso y cifra... El eje de la variedad, sin embargo descansa en repetir la repetición, una fórmula comunicacional donde el país se retoriza con su anhelo: la modernización. Es un punto donde la telefonía celular es confundida con el futuro; el sexo confundido con permisividad moral o la discrepancia con nostalgia o falta de realismo. Con la repetición el habla social es reducida a puro gesto celebratorio o confirmativo para expresar la reincidencia del programa, del discurso, del deseo transformado en burocracia. El modelo comunicativo trasmite, entonces, un estelar donde se ponen y "reponen" figuras públicas mínimas, cuerpos tan ejemplares que sólo existen en imágenes y en la ficción televisiva de un Chile parecido a revista de multitienda.

Es una vitrina del "todo", que puede ofrecer anacronismos nacionalistas en medio del juego comercial de la globalización, pasando por la irrupción de un simulacro de lo popular relleno de sombras tropicales, siguiendo por el voyeurismo minimalista de un comentario deportivo que vuelve tragedia las zancadillas, hasta el tiempo de las noticias cada vez más parecidas a comerciales sin música. En todo esto hay operaciones mitopoyéticas carentes de densidad por lo real (si tal cosa existe), pero exhuberantes en códigos de simulación, por medio de los cuales habla el mito de un Chile nacional, popular, conforme y expresivo.

La televisión, convertida en la máquina semiótica (productora de sentido) de la videocultura, ofrecería una totalidad hecha de fragmentos elegidos -quizá por ello hay una coincidencia vicaria entre la vida urbana y la vida televisiva- que ha logrado remontar los tiempos mixtos de la sociedad y no sabe que hacer con sus diferencias. La velocidad comunicacional, gracias a una estructura y lenguaje exhibidos como estética de los años noventa somete a la instantaneidad al imaginario social, al placer de fenecer en la desmemorización diaria de los accidentes del tránsito, los goles y las conferencias de prensa.

En el corazón obsolescente de la televisión chilena siempre hay pantalla, pero no necesariamente mirada.


* Carlos Ossa S. es profesor de la Universidad de Chile y miembro del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad ARCIS, dirigido por el sociólogo Tomás Moulián. Miembro del comité de redacción de la revista In Fraganti y colaborador permanente de la revista Crítica Cultural, que dirige Nelly Richard. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.

domingo, 24 de junio de 2007

Concurso 100 años de prensa en Chile


Lo encontré por ahí. Quizás algún futuro cesante gane. Cocker.
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Con motivo de celebrarse el presente año un siglo de la fundación del Círculo de Periodistas de Santiago, esta institución, la Ilustre Municipalidad de Santiago y la Universidad Diego Portales convocan a periodistas, comunicadores sociales, cientistas sociales, historiadores, y a todas aquellas personas que puedan aportar antecedentes y reflexiones en torno a la materia, para participar en el Concurso Nacional de Ensayo “Cien años de Prensa en Chile”.


BASES
1.- Habrá un Premio Único en dinero y Cinco Menciones Honrosas. Además el Jurado podrá seleccionar trabajos finalistas que se incluirán en una futura publicación. El Premio Único no podrá ser declarado desierto.
2.- En el Concurso podrán participar chilenos (as) residentes dentro y fuera de Chile, y extranjeros con residencia permanente en el país.
3.- Cada postulante podrá concursar con un trabajo, que deberá ser absolutamente inédito.
4.- Los trabajos deberán ser presentados en una extensión máxima de 40 carillas, a espacio 1 y medio, letra tamaño 12, escritos en computador. Cada concursante deberá entregar su ensayo en 5 copias, más un CD con el archivo del trabajo.
5.- Todos los trabajos serán presentados con un seudónimo que debe ir indicado en el ensayo y en el archivo del CD. En sobre cerrado adjunto, que en su exterior indicará sólo el seudónimo, el concursante deberá incluir los siguientes datos personales: Nombre Completo, RUT, Dirección, Teléfono personal o fijo, correo electrónico y breve reseña biográfica del autor. Además deberá incluir fotocopia de la Cédula de Identidad por ambos lados.
6.- La recepción de trabajos se iniciará 1º de junio de 2007 y se cerrará impostergablemente el viernes 31 de agosto de 2007 a las 19:00 horas. En el caso de los envíos por correo se considerará la fecha del matasellos. Los ensayos podrán entregarse personalmente o enviarse por correo a la Dirección siguiente: “Concurso, Cien años de prensa en Chile, Círculo de Periodistas de Santiago, Amunátegui 31, tercer piso, Santiago, Chile”.
7.- No podrán concursar los Miembros del Directorio del Círculo de Periodistas ni los funcionarios de la institución, ni familiares directos de ellos.
8.- El fallo, con carácter de inapelable, se entregará en octubre de 2007 y el acto de premiación será encabezado por el Alcalde de la Ilustre Municipalidad de Santiago y la Presidenta en ejercicio del Círculo de Periodistas de Santiago en una ceremonia solemne que tendrá lugar el mismo mes de octubre.
9.- El Jurado estará conformado por un Miembro del Círculo de Periodistas designado por su Directorio, un representante de la Municipalidad de Santiago, un representante de la Universidad Diego Portales, un historiador y un periodista de destacada trayectoria profesional.
10.- La organización del Concurso estará a cargo de la Comisión de Cultura del Círculo de Periodistas de Santiago.
11.- La participación en el Concurso da por aceptados los términos de estas bases.






Autor: Círculo de Periodistas

sábado, 16 de junio de 2007

El Mercurio dice...

Editorial de El Mercurio ("lo que nos pasa hoy?", la magia del marketing)
(Haga click en la imagen para verla en su tamaño real).
Escríbanos a: cesantes2012@gmail.com